El retiro de silencio está recomendado para ti, que estás «al borde de un ataque de nervios», o antes que llegue este momento.

Es una miniparada en el tiempo, donde te permites reflexionar de forma sosegada, practicando unas actividades que te facilitarán la desconexión, siempre de manera pactada.
Puede ser entre semana o fin de semana, en función de las actividades programadas.
la duración es entre dos días o cuatro días.
Para ello contamos con un espacio exterior que te acompaña, te cuida y te conecta con la tierra, fuente de energía inagotable.
Esta desconexión te permitirá ver con claridad aquello que el estrés nublaba tus pensamientos.

Retiro de silencio

Cuando el mundo calla, empiezas a escucharte

Hay momentos en la vida en los que no necesitamos más respuestas.

Necesitamos silencio.

Silencio para dejar de correr.
Para respirar sin mirar el reloj.
Para descansar de las obligaciones, de las pantallas, de los mensajes, de las preocupaciones y de ese ruido mental que, incluso cuando todo está tranquilo, no nos deja descansar.

Vivimos conectados permanentemente.

Contestamos mensajes mientras comemos.
Pensamos en el trabajo cuando estamos en casa.
Miramos el teléfono antes de dormir y nada más despertar.
Nos preocupamos por mañana mientras todavía estamos intentando sobrevivir al día de hoy.

Y, poco a poco, podemos llegar a olvidar algo esencial:

cómo se siente estar realmente presentes.

Este retiro nace precisamente para eso.

Para parar.

Para desconectar del exterior y recuperar el contacto con nuestro interior.


¿Y si durante unos días no tuvieras que hacer nada? 

No tienes que producir.
No tienes que responder.
No tienes que demostrar nada.
No tienes que estar disponible para nadie.

Durante el retiro, el silencio se convierte en un espacio de descanso.

Un espacio donde puedes simplemente estar.

Sin prisas.
Sin exigencias.
Sin ruido.

Al principio puede resultar extraño.

La mente seguirá hablando.

Pensamientos, recuerdos, preocupaciones, pendientes…

Pero poco a poco ocurre algo maravilloso.

La mente empieza a desacelerar.

La respiración se hace más profunda.

El cuerpo comienza a relajarse.

Y detrás de todo ese ruido aparece algo que quizá hacía mucho tiempo que no escuchabas:

a ti mismo.


¿Para quién es este retiro?  

Este retiro está especialmente pensado para personas que sienten que necesitan parar antes de seguir.

Personas que:

  • Viven sometidas a estrés o presión constante.
  • Tienen la sensación de no llegar a todo.
  • Se sienten mentalmente agotadas.
  • Necesitan desconectar del trabajo y de las responsabilidades.
  • Pasan demasiadas horas frente a pantallas.
  • Tienen dificultades para descansar realmente.
  • Sienten que están funcionando en “piloto automático”.
  • Necesitan recuperar claridad mental.
  • Están atravesando una etapa de cambios y necesitan perspectiva.
  • Buscan un espacio para reencontrarse consigo mismas.
  • Simplemente sienten que necesitan unos días para respirar.

No es necesario saber meditar.

No es necesario tener experiencia previa.

No necesitas “saber estar en silencio”.

Solo necesitas sentir que ha llegado el momento de parar.


¿Qué significa desconexión completa? 

Desconectar no significa únicamente apagar el teléfono.

Significa dejar de estar permanentemente disponible.

Durante el retiro se propone una desconexión progresiva de todos aquellos estímulos que mantienen nuestra mente en alerta.

📵 Desconexión digital

Teléfono móvil, redes sociales, correos electrónicos, noticias y cualquier estímulo digital quedan fuera de la experiencia.

El objetivo no es castigarnos.

Es recuperar algo que hemos perdido:

la capacidad de estar presentes sin necesidad de mirar una pantalla.

🤫 Silencio

Reducimos al mínimo la comunicación verbal.

No hablar permite descubrir cuánto ruido utilizamos para evitar estar con nosotros mismos.

El silencio se convierte en una forma diferente de comunicación.

Con la naturaleza.

Con el cuerpo.

Con la respiración.

Y con nuestro propio mundo interior.

🌿 Naturaleza

Caminamos.

Observamos.

Respiramos.

Escuchamos el viento, los pájaros, los árboles y nuestros propios pasos.

La naturaleza no exige nada.

Simplemente está.

Y aprender a estar con ella nos ayuda a volver a nuestro propio ritmo.